
Supongo que eran las palabras.
Pero se alejaron, se caducaron y se perdieron definitivamente tal vez por dejar la dictadura de las formas a un lado, por olvidar que las líneas de un pentagrama a modo de medianas, arcenes o rayas contínuas, delimitan en ocasiones el espacio de manera insuperable por alguna razón que no es el mero capricho, y si las pisas o incluso rebasas para quedarte parado, ya sea en doble fila, entre los márgenes que limitan las zonas transitables o tirando por libre campo a través para acortar la distancia, tienes muchas posibilidades de acabar dando vueltas de campana y estrellándote sin posibilidad de recuperar lo que se había generado.
Pura intensidad, si, eran las palabras.
Y ahora todas las demás probablemente sobran.
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