martes, 21 de junio de 2011

Diez años

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No son nada...
Bueno, depende como lo mires.
Vengo a parar aquí, con la referencia fresca de ese párrafo en el que con el rastro anterior sobrevolé de un plumazo el terreno de escenarios locales.
Y a caer aunque sea de pie ante la referencia temporal e inevitable, por mucho que tratara de dar esquinazo a los números desde que las matemáticas empezaron a tensar la cuerda todavía en la época escolar, de que ya son diez primaveras contando canciones desde ese 18 del Mayo pasado.
Y digo contando, porque desde que oficialicé esta preciosa pero sufrida en ocasiones forma de comunicar, que por otra parte va mucho más lejos del simple cantar, siempre anduve con listas ocupándome el bolsillo del pantalón por esos temas que entraban y salían, y se acumulaban entre los diferentes repertorios.

Y antes de todo eso... ¿no hubo nada?
Lo cierto es que nunca me consideré un tipo demasiado precoz en estas artes, pero desde luego que lo hubo y tuvo su importancia, supongo.
Por más que en su momento sólo pareciera otro juego de amigos intentando buscar un nuevo enfoque a su inminente mayoría de edad, comprando una guitarra a ojo que vi en una revista para dejar atrás a esa "española" con la que me había iniciado, y ver que pasaba o hasta donde la hacíamos sonar.
Sin la necesidad de oficializarlo desde luego, ni hacerlo público, ni otorgarle una trascendencia mayor que el puro divertimento, al menos al principio.
Tal vez hasta que la soledad de cuatro largos años a modo de licenciatura aunque sin profesorado, escribiendo y probando, puliendo y descartando canciones en una casa vacía, marcó definitivamente el rumbo.

Para en definitiva volver a compartir, pues la música no acaba encontrando su sentido más amplio entre cuatro paredes solitarias. Y a coger confianza, muy despacio, y asociarme de nuevo con gente, y llegar así a esa primera cita de referencia tan diferente a la vez de la última.
Pero bueno, evitando que no olvidando los detalles, y teniendo en cuenta que a poco toco mejor que hace diez años, que supongo he afinado algo mi voz desde entonces y sobre todo he conseguido mejores canciones, la búsqueda de la canción perfecta es pura utopía por más que insistamos, prefiero desde luego no considerarlo como algo sintomático.
Pero es que media docena de personas...

Otra vez las referencias temporales o numéricas en definitiva.
A veces sólo parece que valen para los que miran atrás y ponen sobre la mesa siete discos largos y la pérdida de cuentas entre giras y actuaciones.
Supongo que por más que reniegue de las cifras, casi todo se resume en eso. Y es probable que pudiera cuadrar algunas sin problema, pero tengo la sensación de que me estaría midiendo con una vara equívoca, o que la curva que dictara esa gráfica me daría pocas expectativas de futuro para creer que dentro de otros diez años voy a poder presumir de seguir vivo en esto, de seguir contándolo.
Por lo que dicen, las matemáticas están muy presentes en determinadas áreas de la música como en las afinaciones, armonías, acordes, el propio ritmo...Aún así por estúpido que parezca, me siento más tranquilo porque nunca fui un guitarrista o pianista metido a ¨cancionista¨, en todo caso al contrario. Lo de cancionista es una denominación de origen Drexler, para definir como nadie lo que se entiende por un tipo que hace canciones y las defiende sin más pretensión que la de disfrutarlas en su máxima expresión y no ser etiquetado por un género o patrón que lo encorsete, casi otro imposible también.

Pero chaval, no cambies de tercio. ¿Te cuadran las cuentas?
Pues mire usted, teniendo en cuenta y valga la redundancia, que de casi cuatro proyectos diferentes, en los que habré compartido apróximadamente cerca de un centenar de canciones, no cuento las inéditas, con más de una veintena de músicos, con los que hice tantos conciertos como puede liar Fito en un año de cualquier gira de esas que se marca, acumulando bastantes más maquetas que discos también, en realidad sólo uno al menos oficial, o editado, mejor dicho autoeditado (no, no me gasté 18.000 €, con eso grabo tres casi y con DVD incluido) pero que tampoco me ha revertido los números suficientes como para a noche de hoy tener la llave y volver a intentarlo, pues...
Lo siento, pero tanto hablar de números al final te aboca al poderoso caballero.
Ah, se me olvidaba, y cero videoclips también, con lo que molan, y las chicas que salen, sobre todo en esos de raperos voluminosos americanos, y con la cantidad de imágenes que por otra parte se acumulan o se pierden en mis canciones...

Por aquí, entre estos Rastros, es la primera vez que no va a encabezar ninguna en exclusiva sobre las líneas, pero para enjuagarlo y como recuerdo a toda esa gente que ha compartido días de música y de su vida conmigo a lo largo de estos diez años, valga este humilde ¨fotoclip¨ para dar carta blanca a la memoria.